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Mujeres: hablemos de fertili-edad

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Escrito por: Giselle Herrera

Aunque la evidencia no es incontrovertible, se cree que algunas de las primeras civilizaciones humanas se organizaron bajo un modelo matriarcal. La mística habilidad de procrear de las mujeres las convirtió en objeto de admiración y alabanza. Dueñas de un enigmático superpoder, entonces incomprendido pero admirado, las mujeres han sido veneradas como dadoras de vida por parte de múltiples culturas y cosmovisiones a lo largo de la historia. Distintas mitologías y religiones politeístas adoraban también a deidades femeninas que consideraban regentes de la fertilidad e incluso responsables de las lluvias, sequías y cosechas. 

Si bien hoy conocemos la ciencia detrás de la reproducción humana y sería risible culpar a las diosas Deméter o Ceres por el cambio climático, lo cierto es que la fertilidad femenina y la maternidad no son elecciones tan evidentes o tempranas en la vida de una mujer como lo fueron en el pasado. Los tiempos modernos han llevado a las mujeres a posponer cada vez más la maternidad por una amplia gama de razones, todas legítimas. La identidad femenina se ha fortalecido, y con justa razón, en la medida en que la mujer ha podido educarse y desarrollarse profesional y económicamente. 

Pero, aunque el rol de madre ya no es el único o el principal al que las mujeres aspiran, el costo de oportunidad asociado a la maternidad postergada es cada vez más alto. En otras palabras, el reloj biológico sí existe. No es un mito inventado por nuestras madres y abuelas. Por eso, y para desdicha de muchas, se hace necesario hablar del concepto de fertili-edad o, como su nombre sugiere, el hecho de que la capacidad de la mujer para concebir es inversamente proporcional a su edad. 

Muchas se sorprenden al aprender que todas, absolutamente todas, las mujeres nacen con un número determinado de óvulos, y que este número – conocido como reserva ovárica – va disminuyendo con cada ciclo menstrual. Adicionalmente, no solo la cantidad, sino también la calidad, de los óvulos disminuye con el tiempo. Si a esto añadimos las repercusiones que (1) el estilo de vida (obesidad, consumo de alcohol, café, cigarrillo, drogas o ciertos fármacos), (2) algunas patologías (afecciones de la tiroides, endometriosis, menopausia precoz, enfermedades autoinmunes, entre otras) y (3) ciertos procedimientos (como cirugías ginecológicas, radioterapia y quimioterapia) pueden tener sobre la cantidad y calidad de los óvulos, es inevitable concluir que nos encontramos ante un bien escaso y vulnerable. 

La buena noticia es que existen herramientas para que las mujeres puedan conocer y gestionar su reserva ovárica, accediendo de esta manera a información precisa que les permita evaluar su fertilidad y tomar decisiones más informadas y responsables sobre la maternidad. Inspirados en ello, LabKF by Kheneyzir Fayad Laboratorios, el Instituto de Reproducción Humana Procrear y la Fundación Médica Reproductiva – FUMREP lanzaron la campaña “Mujer, tu belleza no tiene edad, tu fertilidad sí”, que, a través de exámenes de laboratorio y procedimientos ginecológicos, brinda a las mujeres consejería médica personalizada sobre el estado de su fertilidad. 

Ser madre sigue siendo un superpoder, pero conocer tus posibilidades de acceder a la maternidad no tiene por qué serlo. Mujer, si sueñas con ser mamá pero no estás segura de cuándo deseas emprender este viaje, abraza tus años con dignidad y gratitud. Empodérate de tu fertili-edad. Y que nadie te quite lo bailado.